jueves, 30 de septiembre de 2010

Inicio de la Filosofía

En 2º de Bachillerato hemos comenzado haciendo un resumen sobre los puntos más importantes de las ideas filosóficas antes de comenzar con el primer autor obligatorio: Platón.

Como hemos lo hemos realizado en forma de esquema y muy rápido, os dejo unos textos para reflexionar sobre el panorama de lo que se conoce como paso del mito al logos y de los primeros temas de reflexión filosófica.


“Antes de la invención de los ordenadores, la gente sólo podía publicar sus pensamientos en libros impresos. Antes de la invención de la imprenta, sus ideas se copiaban cuidadosamente a mano en códices. Antes de los códices, las escribían en rollos de papiro o las grababan en piedra, en tablillas enceradas o en arena. Antes de la invención de la escritura, cantaban canciones y se entretenían contándose historias, relatos sobre como combatieron los héroes en Troya, sobre como lucharon los gigantes contra los dioses, o sobre como la tierra generó a los seres vivos y adonde iban los muertos cuando dejaban a los vivos.

Fue en esta época (…) cuando algunos sabios en el extremo oriental del mundo griego inventaron la filosofía. Empezaron a cantar, no a los dioses y héroes, sino a lo que existe, preguntándose de dónde venía y porqué. Finalmente algunos de ellos comenzaron a escribir sus ideas para la posteridad”

Osborne, C.: Presocratic Philosophy




LOS JONIOS



“Viajeros avisados, comerciantes habituados a ver y oir a una amplia clientela, observadores curiosos de mundos tan diversos como los de Egipto, Caldea, etc…, los jonios acumulaban sin cesar ideas y más ideas, y gastan este tesoro según su fantasía. Antes de ellos nadie había explicado la Naturaleza; todo lo que asombraba alas gentes se daba por divino. El espíritu positivo de los jonios no admitía ya el prodigio y querían explicarlo, comprenderlo. Sus primeras hipótesis no por ingenuas habían de ser menos fecundas: cada uno enmendaba la teoría de su predecesor y entre todos contribuían a fundar la ciencia.”

Cohen,R: Historia de Grecia

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Septiembre

Comienza este mes de septiembre y con él vuelve el instituto, los exámenes, los compañeros...y todo lo que dejamos en Junio.

Lo primero quiero felicitar(porque no lo hice en Junio) a todos los que aprobaron 2º de Bachillerato, a los que pasaron la Selectividad y especialmente a los alumnos que eligieron Historia de la Filosofía porque superaron todos la prueba (100% de aprobados) e incluso obtuvieron unas notas muy buenas. Espero que podais estudiar lo que realmente os interese y os deseo suerte en esta nueva etapa.

A los que se tienen que examinar ahora, ánimo y recordad que todo lo importante en la vida requiere esfuerzo,en fin, a todos, incluidos los que todavía no conozco pero conoceré, os sugiero que leais esta carta de Perez Reverte que, además de sus novelas, ha publicado un sin fin de articulos periodísticos recopilados en varios libros a los que seguramente haré referencia en próximas entradas.
Tienes catorce años y preguntas cosas para las que no tengo respuesta. Entre otras razones, porque nunca hay respuestas para todo. Y además, he pasado la vida echando la pota mientras oía a demasiados apóstoles de vía estrecha, visionarios y sinvergüenzas que decían tener la verdad sentada en el hombro. Yo sólo puedo escribirte que no hay varitas mágicas, ni ábrete sésamos. Esos son cuentos chinos. De lo que sí estoy seguro es de que no hay mejor vacuna que el conocimiento. Me refiero a la cultura, en el sentido amplio y generoso del término: no soluciona casi nada, pero ayuda a comprender, a asumir, sin caer en el embrutecimiento, o en la resignación. Con ello quiero sugerirte que leas, que viajes, y que mires. Fíjate bien. Eres el último eslabón de una cadena maravillosa que tiene diez mil años de historia; de una cultura originalmente mediterránea que arranca de la Biblia, Egipto y la Grecia clásica, que luego se hace romana y fertiliza al occidente que hoy llamamos Europa. Una cultura que se mezcla con otras a medida que se extiende, que se impregna de Islam hasta florecer en la latinidad cristiana medieval y el Renacimiento, y luego viaja a América en naves españolas para retornar enriquecida por ese nuevo y vigoroso mestizaje, antes de volverse Ilustración, o fiesta de las ideas, y ochocentismo de revoluciones y esperanzas. 0 sea, que no naciste ayer.

Para conocerte, para comprender, lee al menos lo básico. Estudia la Mitología, y también a Homero, y a Virgilio, y las historias del mundo antiguo que sentó las bases políticas e intelectuales de éste. Conoce al menos el alfabeto griego y un vocabulario básico. Estudia latín si puedes, aunque sólo sea un año o dos, para tener la base, la madre, del universo en que te mueves. Da igual que te gusten las ciencias: ten presente -como siempre recuerda Pepe Perona, mi amigo el maestro de Gramática-, que Newton escribió en latín sus Principia Mathematica, y que hasta Descartes toda la ciencia europea se escribió en esa lengua. Debes hablar inglés y francés por lo menos, chapurrear un poco de italiano, y que el estudio del gallego, del euskera, del catalán, que tal vez sean tus hermosas y necesarias lenguas maternas, no te impida nunca dominar a la perfección ese eficaz y bellísimo instrumento al que aquí llamamos castellano y en todo el mundo, América incluida, conocen como español. Para ello, lee como mínimo a Quevedo y a Cervantes, échale un vistazo al teatro y la poesía M siglo de Oro, conoce a Moratín, que era madrileño, a Galdós, que era canario, a Valle-Inclán, que era gallego, a Pío Baroja, que era vasco. Rastrea sus textos y encontrarás etimologías, aportaciones de todas las lenguas españolas además de las clásicas y semíticas. Con algunos de ellos también aprenderás fácilmente Historia, y eso te llevará a Polibio, Herodoto, Suetonio, Tácito, Muntaner, Moncada, Bernal Díaz del Castillo, Gibbon, Menéndez Pida¡, Elliot, Fernández Álvarez, Kamen y a tantos otros. Ponlos a todos en buena compañía con Dante, Shakespeare, Voltaire, Dickens, Stendhal, Dostoievski, Tolstoi, Melville, Mann. No olvides el Nuevo Testamento, y recuerda que en el principio fue la Biblia, y
que toda la historia de la Filosofía no es, en cierto modo, sino notas a pie de página a las obras de Platón y Aristóteles.

Viaja, y hazlo con esos libros en la intención, en la memoria y en la mochila. Verás qué pocos fanatismos e ignorancias de pueblo y cabra de campanario sobreviven a una visita paciente a El Escorial, a una mañana en el museo del Prado, a un paseo por los barrios viejos de Sevilla, a una cerveza bajo el acueducto de Segovia. Llégate a la Costa de la Muerte y mira morir el sol como lo veían los antiguos celtas del Finis Terrae. Tapea en el casco viejo de San Sebastián mientras consideras la posibilidad de que parte del castellano pudo nacer del intento vasco por hablar latín. Observa desde las ruinas romanas de Tarragona el mar por el que vinieron las legiones y los dioses, intuye en Extremadura por qué sus hombres se fueron a conquistar América, sigue al Cid desde la catedral de Burgos a las murallas de Valencia, a los moriscos y sefardíes en su triste y dilatado exilio. En Granada, Córdoba, Melilla, convéncete de que el moro de la patera nunca será extranjero para ti. Y sitúa todo eso en un marco general, que también es tuyo, visitando el Coliseo de Roma, la catedral de Estrasburgo, Lisboa, el Vaticano, el monte San Michel. Tómate un café en Viena y en París, mira los museos de Londres, descubre una etimología almogávar en el bazar de Estambul o una palabra hispana en un restaurante de Nueva York, lee a Borges en la Recoleta de Buenos Aires, sube a las pirámides de Egipto y a las mejicanas de Teotihuacan.
Si haces todo eso -o al menos sueñas con hacerlo-, conocerás la única patria que de verdad vale la pena.

Verano

Verano

Acaba ya el verano y quedan los recuerdos de los lugares y las experiencias vividas. Uno de mis recuerdos es el de una maravillosa ciudad que siempre se redescubre: LONDRES.

Evocaciones:

Dos fragmentos de autores diferentes T.S. Eliot, cotidiano habitante de la City que en la tercera parte de su obra

La Tierra Baldía evoca el corazón de Londres, sus colores y sus ruidos... y un ruso J. BrodsKy, premio Nobel de literatura en 1987.

"Esta música se deslizó junto a mí sobre las olas»
y a lo largo del Strand, calle Reina Victoria arriba
oh Ciudad Ciudad, a veces puedo escuchar
cerca de un bar de la calle Lower Thames,
el agradable lamento de una mandolina
y la bulla y la charla que sale del interior
donde los vendedores de pescado huelgan al mediodía:
donde los muros
de Magnus Mártir conservan
un inefable esplendor de jónica blancura y oro.

El río suda
aceite y brea
las barcazas derivan
con la cambiante marea
velas rojas
anchas
a sotavento, oscilan en los mástiles
las barcazas hunden
leños flotantes
al sur de Greenwich
más allá de la Isla de los Perros."
T.S. Eliot

"La vida es bella donde los relojes no cesan.
¿Pero qué corazón no oye el Big Ben sin un ahogo?
El Yamesis fluye hinchado como una vena.
Los remolcadores de Chelsea ululan con voz grave.
Es hermoso Londres, más ancho que alto,
tendiéndose, infinito, hasta el mar que lo acoge.
Y cuando duermo se funden los números de teléfono
de mi casa de ayer con los de hoy como cifras imposibles.
Y el dedo que marca el disco hecho luna invernal
sólo obtiene la neutra respuesta:
"ocupado", ese ruido hueco
más inevitable que la voz de Dios."

Partes de la oración y otros poemas. Brodsky




Un extraño, pero sugerente video de un grupo inglés llamado The Real Tuesday Weld extraído de su album The London Book of Dead.




A soñar...